A través de las red social Facebook, tomamos conocimiento de una nueva página denominada «Movimiento Crítico Cabrera», nos contactamos con el grupo y mediante comunicación telefónica dialogamos con Eve Quevedo quién nos contó sobre la iniciativa que tomó un pequeño grupo hace poco más de un año. Este proyecto consiste en una huerta, y como los vecinos pueden observar en Bv. Fangio, esquina Bv. España en la vereda hay una gran cosecha de zapallos con un cartel que destaca que una vez que estén maduros la gente que lo necesite puede llevarlo. Además Eve nos contó que en el interior de la vivienda Alpina también han sembrado otras verduras y especies y serán dada a la gente que no tenga recursos económicos suficientes para poder comprar.

Con este proyecto pretenden poder llegar al Municipio y conseguir su apoyo en cuanto a un espacio físico para poder sembrar y generar una huerta comunitaria. Además invitan a la gente a sumarse a este grupo de trabajo, o bien incentivan a quienes tengan un espacio, que siembre y así poder ayudar a gente que necesite.

En su cuenta de Facebook escribieron lo siguiente:

Por las redes y los medios ha circulado el famoso cartel rodeado de zapallos donde se ofrecen a la gente una vez maduros, GRATIS. Sí, leyó bien. Una excelente iniciativa muy poco vista, al menos en esta ciudad.
Detrás del cartel y los zapallos existe, hace menos de un año, una pequeña comunidad de jóvenes que apuesta por el crecimiento de las huertas comunitarias como forma de producir sus propios alimentos, LIBRES DE AGROQUIMICOS, para cuestionarse la dieta y el consumismo al que estamos acostumbrados, para generar redes y amistades con las personas que participan, y para conocer la dichosa sensación que les regala poner manos en la tierra y cosechar lo sembrado. Volviendo a darle valor a nuestra tierra y a la producción responsable, cuidando los suelos, para el fin del consumo directo: saciar el hambre, objetivo principal allá en la época en la que se descubría la agricultura.

En el patio de la casa alpina, que se encuentra entre bulevares: Fangio y España, hay mucho más sembrado: lechugas, tomates, berenjenas, hierbas, etc.
Otto nos cuenta que son principiantes pero esperan mejorar y están agradecidos con el Inta por los cursos y las semillas.
Este es el primer proyecto de muchos de parte de la «Comunidad Alpina» y espera que se contagie y se comiencen a aprovechar los espacios públicos para la producción de alimentos, sobre todo para quienes no tienen las mismas oportunidades (ni espacio, ni alimentos).
Para lograr esto quiere acercar la idea al Municipio, ya que el Estado es el ente que dispone de los espacios. También invita con entusiasmo a quienes quieran sumarse, los esperan tardes de trabajo con la pala y desmalezar a mano, pero también mates y buena compañía.

Desde este espacio acompañamos la iniciativa y deseamos que se difunda para que se logren todos los objetivos.
Y lo más importante: empecemos a hablar de la desigualdad social y de cuánto veneno comemos. Es tiempo de crear espacios populares para combatir una economía que sigue siendo difícil (y seguirá) y para llevar a nuestras bocas y las de nuestros hijes comidas libres de veneno.

NOTA COMPLETA CON EVE QUEVEDO: