En la mañana de hoy en diálogo con Pablo Giubergia quien contó una linda historia que hizo público a través de las redes dando cuenta que regalaba un escritorio de su tía Nori Groso, el cual tiene más de 50 años y lo utilizó durante su carrera como docente en la Escuela San Martín de General Deheza.

Finalmente este escritorio fue pedido para esta escuela. Hay que creer en las señales y no tengo dudas que mí tía está contenta de que el escritorio regresa a la escuela donde tantos años fue docente… Fueron las palabras de Pablo.

Compartimos el posteo que realizó a través de las redes contando la historia del Escritorio:

Se me hace difícil pensar que las cosas suceden porque si, cada dos por tres ocurre algo (para mí señales) que me hacen creer que hay un plan divino detrás de todo.
Hace unos días publiqué por Facebook que regalaba este escritorio que pertenecía a mi tía Nori Grosso, estuvo en su casa más de 50 años y cuando ella falleció me lo traje a mi casa.
Ahora por cuestiones de espacio me tenía que desprender de el con mucha tristeza y publiqué por Facebook que lo regalaba.
Mi tía fue docente durante toda su carrera en la Escuela San Martín de General Deheza, pasó muchísimas horas de su vida en ese escrito preparando clases, discursos y corrigiendo exámenes hasta el día en que se jubiló.
Cuando la despidieron le regalaron una plaquetita que siempre estuvo en el escritorio y que quedó grabada en mi memoria desde niño, decía: «Nori: La participación en el amor educativo es una participación en el amor divino».
Hoy me llamó una amiga para decirme que esa escuela necesitaba un escritorio. Mi tía amaba su escuela y yo creo que desde donde sea que esté tuvo algo que ver para que esto pase.
Hoy seguramente estará tan feliz como yo de que eso haya pasado.

AUDIO NOTA CON PABLO GIUBERGIA: